Época de injusticia…esplendor y pobreza

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Corre el año 1890 en Barcelona, un año en el que las injusticias sociales ya son insoportables para la clase obrera, una ciudad que debido a la concentración fabril, a la inmigración por la alta demanda existente en ese momento de producto manufacturado (sobre todo en la industria textil), que hace necesario reclutar a trabajadores de todo el país, que viven y trabajan en colonias industriales y que prácticamente no conocen la vida fuera del recinto fabril, que viven bajo el control permanente de el “amo” y de la crueldad de sus capataces, con jornadas de 16 horas, niños menores de 14 años son explotados, un año en el que se produce la Huelga General, en la que el movimiento obrero convoca la manifestación del 1º de Mayo, solidarizandose con todos los trabajadores del país. Momentos en los que la tragedia y las represalias de los “amos” durarían largo tiempo. Podemos leer un artículo publicado en La Vanguardia el 25 de Abril de 1891, que refleja el contraste entre las dos sociedades, en un mismo tiempo:

“El amor ha unido al primogénito de los marqueses de Alella y a la hija menor de los marqueses de Sentmenat. Y el amor solemnizó esta unión con los esplendores de una fiesta, formada por el cariño de la amistad, los encantos de la hermosura y los atractivos de la opulencia. El salón parecía un búcaro de oro, esmaltado de flores, por la mano de la felicidad. Había ostentación de luz, para realizar los primores de los trajes, a los que servían de marco los primores artísticos y suntuarios que decoraban los salones. Había ostentación de joyas, irradiando sobre turgentes senos como movibles gotas de rocío, sobre niveas hojas de azahar. Diademas de abundosos cabellos, ciñendo frentes virginales y rojas o blancas flores en el seno, como símbolo de la castidad y de la modestia. Se agrupaban con los alegres zumbidos de aquellas abejas de Atica, que fabricaban la miel que servía de manjar de los Dioses, se agitaban con la gentil vaguedad de las mariposas de las leyendas bretonas y se esparcían luciendo sus ricos plumajes de gasas y encajes como espléndida bandada de cisnes y colibrís. Asistían: Camila Fabra, que vestía de cachimir blanco con resaltes de oro; Clotilde, hija de la marquesa de Llanos; Mercedes Casaña, de nis blanco bordado; Mercedes Villalonga, de raso blanco salpicado de oro como las alas de las mariosas primaverales; Isabel y Teresa Palau; señorita Desvalls, Gloria Rejes, y señorita Alameda de blanco; las de Saliaña de azul y blanco; Mercedes y Ramona Sasierra y señorita de Béjar, Caves y Fontcuberta de blanco y plata. Un derroche de lujo y de esplendidez.” Sociedad. Conde de Casa Fiel.

Acerca de chimevapor

Soy un entusiasta del Patrimonio Industrial, de su estudio, localización, divulgación y colaborar con máximo compromiso en su conservación
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