Fabra i Coats, futura fábrica de educación

La Antigua fábrica Fabra i Coats. Tendrá guardería, escuela e instituto. Construirán un  edificio para el CEIP, que el próximo año funcionará en barracones.

Solemos infrautilizar el espacio público, y eso no puede ser". Es la opinión de Gemma Mumbrú, la concejal del distrito barcelonés de Sant Andreu, que en esta legislatura tiene ante sí el reto de dar forma a la rehabilitación -urbanística y social de los 31.000 m2 de la antigua fábrica de Fabra i Coats.

Los maltrechos seis edificios de ladrillos ya han acogido alguna actividad como en las pasadas fiestas de la Mercè o el último Red Bull Music Festival. Ahora, tras la adquisición del recinto por parte del Ajuntament en diciembre de 2005, comenzarán los proyectos ejecutivos de lo que serán sus usos definitivos.

Alguno de los proyectos ya fueron anunciados: la Escola de les Arts de Sant Andreu, la Fàbrica de Creació, viviendas de protección oficial, un aparcamiento y zonas verdes. Pero además, el distrito aprovechará para corregir el déficit de plazas públicas de educación. Se ins talarán una guardería, un Centre d’Educació Infantil i Primària (CEIP) y un Institut d’Educació Secundària (IES). Es decir, toda la etapa educativa se podrá cubrir en Fabra i Coats.

"Cubre una necesidad"

El nuevo CEIP será el primero en empezar a funcionar, con dos líneas que acogerán a 60 niños de entre 3 y 5 años. Lo hará ya el próximo curso, aunque en barracones que estarán situados en la confluencia de las calles Segre y Sant Adrià, y que en horas no lectivas tendrán otros usos para el barrio. Pa-rala concejal del distrito, este equipamiento "cubre una necesidad que se había detectado debido a la densidad demográfica y que quedará cubierta".

Sant Andreu tenía el curso pasado casi 21.000 chicos y chicas en edad escolar, y de ellos, 10.133 en edad de CEIP, con una oferta de 10.350 plazas públicas y concertadas.

El CEIP Fabra i Coats, de 2.800 m2, será el único equipamiento que requerirá un nuevo edificio, que se levantará donde antiguamente había las calderas que teñían los tejidos. Mumbrú asegura que "la arquitectura irá en consonancia con la fábrica".

Y es que los vestigios del pasado perdurarán, gracias a los antiguos trabajadores, que desde el 24 de enero organizan visitas a la maquinaria que se ha conservado. La primera excursión reunió a 80 curiosos, que en un futuro también podrán disfrutar del Museu d’Història Industrial, en honor a la antigua actividad fabril. 

Acerca de chimevapor

Soy un entusiasta del Patrimonio Industrial, de su estudio, localización, divulgación y colaborar con máximo compromiso en su conservación
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