Adiós a la última “bóbila” de Barcelona.

Fuente: "La vanguardia", edición impresa del 9 de Octubre de 2008.

Adiós a la última ´bòbila´ de Barcelona

Fue instalada en 1906 en la Vall d’Hebron por la familia Giravent, y pasó luego a manos de Puigfel.

No eran pocos los tejares que históricamente había en Barcelona, puesto que la materia prima no escaseaba. Bastantes se instalaron en l´Hospitalet y también en Les Corts, donde fue necesario comprar y clausurar uno de ellos con el fin de poder levantar en aquel terreno el Camp Nou del Barça.

Carmen era el nombre que tenía el que estaba considerado como el último que quedaba en Barcelona. Toda una página de la pequeña historia local. Había sido fundado en 1906 en la Vall d´Hebron por la familia Giravent, profesionales del sector que se habían instalado hacia 1888 en la calle Entença y más tarde cerca de la Sagrada Família. La nueva zona a la que se trasladaron, en la Taxonera-Sant Genís y al pie del camino de Collserola, era entonces, a diferencia de las anteriores, rural y descampada.

Después de la Primera Guerra Mundial fue arrendado a Construcciones Rius, pero dio mal resultado. Y el propietario pidió que Ramon Puigfel pechara con la responsabilidad de volver a ser el encargado; aceptó y de ahí que pasara a vivir en la caseta del vigilante. Este hombre clave del aquel momento había entrado como fogonero.

La empresa se encauzó y el desarrollo imparable, a veces vertiginoso de la ciudad, propició las ampliaciones sucesivas, que culminaron con el levantamiento de la gran chimenea, como si de una bandera se tratara. Contaba ya con unos sesenta obreros. Corría 1926 y Barcelona vivía un periodo pujante de su evolución gracias a la Exposició Internacional.

La guerra incivil resultó traumática: los incontrolados asesinaron a Domingo Giravent y todos los archivos de la empresa fueron destruidos.

En 1947 Ramon Puigfel arrendó la fábrica, que rebautizó como Bòbila Carmen, el nombre de una de sus dos hijas y también de la Virgen que patronea a los rajolers.Ramon y Andreu, sus dos hijos, comenzaron a trabajar como ayudantes de los chóferes de los camiones, que ya habían substituido a aquellos tradicionales carros tirados a sangre.

En los años cincuenta, Ramon Puigfel pasó a ser el único propietario y el que con el esfuerzo de sus hijos y nietos creará el Grupo Puigfel, bajo el signo de la expansión y la diversificación: once empresas con un total de unos cuatrocientos trabajadores.

En los terrenos de la Bòbila Carmen se alzarán pisos, en buena parte de protección oficial, una superficie comercial y equipamientos sociales. escanear0004

Acerca de chimevapor

Soy un entusiasta del Patrimonio Industrial, de su estudio, localización, divulgación y colaborar con máximo compromiso en su conservación
Esta entrada fue publicada en Demolición Patrimonio Industrial. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s